Un volante de creación puede fallar un pase profundo y nadie lo condenará. Un volante de contención puede no anticipar al rival y nadie dirá nada. Un delantero puede hasta perderse un gol solo frente al arquero y no será crucificado ni por la prensa ni por su hinchada. Pero el puesto de arquero es distinto, basta un error de éste para que el partido perfectamente pueda ser perdido por su equipo.
No importa si antes hizo 10 atajadas espectaculares, todos recordarán solamente el error que hizo perder a x equipo. Una salida en falso, un bote inesperado o una simple descoordinación con un defensa es suficiente para que un arquero pase de héroe a villano en un par de segundos. Es que los errores de los porteros son distintos: son las únicas fallas en las que el marcador se ve modificado por ella. Si un volante pierde la pelota no pasa nada y el partido sigue igual, pero si al arquero se le pasa una pelota es gol del rival. Así de simple.
Claramente los arqueros son jugadores especiales: se visten de otro color, usan guantes y pueden tomar la pelota con la mano. Y mientras todos hablan que el gol es la esencia del fútbol o el orgasmo de un futbolista, ¿qué hace el arquero? Los evita, o como podrían decir muchos, va en contra de la magia del fútbol.
Muchos dicen que un buen equipo se arma a partir de un buen arquero, uno que le de seguridad a la defensa, un líder dentro de la cancha, un verdadero candado para el arco de los grandes campeones. Y así es, un gran equipo debe contar con un gran arquero, quien debe estar preparado para responder correctamente cada vez que sea necesario, ¿De qué sirve jugar bien si cada vez que el rival crea peligro convierte goles? De nada, y todo el bien juego se va al tacho de la basura…
Es muy difícil, así como en cualquier puesto, que un arquero no cometa errores. Casos como el de Buffon en Alemania 2006 o de Toselli en el sub 20 de Canadá el 2007, donde no fallaron prácticamente ninguna vez ninguna vez, por lo que era lógico que sus equipos tuvieran buenos resultados (Italia campeón y Chile tercero). Oliver Kahn podría haber sido mencionado por su excelente mundial de Corea-Japón 2002, donde hasta la final ante Brasil no había fallado. Pero todos se acuerdan su error en el remate de Rivaldo que terminó con el gol de Ronaldo…
El puesto de arquero es sin dudas ingrato. El mejor arquero no es el que hace la mejor atajada, sino el que más ataja cada vez es requerido. No sirve de nada que un portero "ataje un gol” si después de eso sale a cazar moscas en un corner. Es la regularidad la que marca la diferencia entre los arqueros que pasan a la historia con lo que se quedan en el montón. O ataja todo o es el villano. No hay dos opciones, es atajar o atajar, no hay ningún dilema.


